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Resolución sin precedentes en un caso de “mobbing”12/10/2004

Archivado en Noticias, Salud Laboral

La Audiencia de Barcelona ha dictado una resolución sin precedentes en España al enviar a juicio por la vía penal a un gerente de Telefónica y a la propia compañía en un caso de acoso moral en el trabajo o ‘mobbing’ a un empleado, al que dejaron sin trabajo y que fue continuamente humillado frente a sus compañeros tras solicitar incorporarse al convenio colectivo para tener derecho a la actualización anual del IPC”, para lo que, además, estaba legitimado.

En contra de la jurisprudencia existente hasta la fecha, el tribunal considera que el ‘mobbing’ puede y debe ser perseguido penalmente y por ello, los presuntos autores de estos delitos, puedan llegar a ser condenados a penas de prisión. Hasta la fecha, este tipo de casos se han resuelto por la vía social. El tribunal afirma que los hechos también pueden ser constitutivos de un delito de lesiones psíquicas debidas “probablemente” a la “actitud” de su superior jerárquico. “No es de recibo afirmar que el fenómeno llamado ‘mobbing’ o acoso laboral sólo puede ser debatido en la jurisdicción laboral, pues también debe ser perseguido por la jurisdicción penal cuando las conductas puedan subsumirse en los tipos penales”, añade el tribunal provincial.

La decisión de la Audiencia de Barcelona, según algunos expertos, “sienta un precedente para poder juzgar por vía penal casos de ‘mobbing’ teniendo en cuenta además que la decisión no se puede recurrir”. El auto del tribunal provincial recoge que los testigos que han comparecido en la causa han confirmado que el empleado fue vejado y humillado cuando “lo único que solicitó fue su inclusión en el convenio colectivo.

Durante la instrucción, ha declarado el único imputado, así como un director general de la compañía y diversos compañeros del empleado. En septiembre de 2002, el juzgado admitió a trámite la querella. Días después de que el caso trascendiera a la prensa, Telefónica cambió de departamento al trabajador y la compañía justificó entonces su decisión alegando que así se evitarían situaciones “de especial tensión en su unidad de trabajo”, aunque, “en ningún momento” reconoció “la existencia de una situación de acoso laboral”.

Según la denuncia, el empleado ha tenido que coger la baja por “trastorno depresivo” en numerosas ocasiones, desde que hace tres años solicitó incorporarse al convenio colectivo. Asimismo, el auto de la Audiencia señala cómo diversos testigos han relatado que dejaron al empleado “sin trabajo efectivo”, le pusieron la “mesa de trabajo en medio de la sala en zona de paso”, le desconectaron las terminales de sus ordenadores, le apartaron de sus compañeros y “se le quitó” el “uso del teléfono móvil y del aparcamiento”, entre otras vejaciones.