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Movilización de la CES por los cambios decisivos en el proyecto de Directiva de Servicios con el fin de proteger a los trabajadores16/12/2005

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Declaración adoptada por el Comité Ejecutivo de la CES en su reunión celebrada en Bruselas los días 5 y 6 de diciembre de 2005

El Comité Ejecutivo de la Confederación Europea de Sindicatos (CES) critica el resultado de la votación del 22 de noviembre en la Comisión de Mercado Interior y Protección del Consumidor del Parlamento Europeo (IMCO), relativo al proyecto de Directiva sobre servicios.

La mayoría de los miembros de la Comisión IMCO ha rechazado las mejoras esenciales propuestas por la ponente Evelyne Gebhard (lo que constituye un retroceso en la línea adoptada por la Comisión de Empleo y Asuntos Sociales del PE). El movimiento sindical europeo cree que el actual texto no asegura un nivel elevado de calidad de servicios ni de progreso social en la UE.

La CES observa que la Comisión IMCO aporta ciertas modificaciones importantes al proyecto existente, por ejemplo estableciendo que el objetivo de la Directiva no es tratar el derecho laboral, los convenios colectivos y las acciones sindicales colectivas, y da prioridad a las disposiciones del derecho internacional privado y de la Directiva sobre Desplazamiento. También acepta que algunos servicios de interés general (la salud en particular) deberían ser excluidos del ámbito de la Directiva.

La CES pide al plenario del PE que se hagan más cambios en la Directiva de Servicios, en particular:

  • Una formulación más firme y sin ambigüedades de la Directiva, garantizando que no interferirá de ninguna forma en el derecho laboral, la negociación colectiva y las relaciones laborales en los Estados miembros, y haciendo referencia explícita al respeto de los derechos fundamentales en la materia, tales como el derecho a desarrollar acciones sindicales colectivas.
  • El ejercicio de una actividad de servicios debería ser regulado por la egislación del país donde se presta o se lleva a cabo el servicio. La CES afirma que antes de aplicar el principio de país de origen (Ppo), conviene proceder a una armonización al alza. Las otras soluciones conllevan un riesgo de regulación a la baja en términos de reglamentación entre Estados miembros, que la CES no puede aceptar.
  • El país de acogida debe tener derecho a imponer medidas de supervisión para todos los servicios prestados en su territorio. Las modificaciones adoptadas por IMCO constituyen un paso en esa dirección, pero sólo cubren unos pocos sectores. La supervisión en el país de acogida debe cubrir todos los sectores. Los Estados miembros deben igualmente poder imponer declaraciones previas, notificaciones sobre los prestatarios de servicios extranjeros y obligarles a tener un representante en el país de acogida. Por todas esas razones, los artículos 24 y 25 deberían ser suprimidos.
  • Ciertos sectores sensibles tales como agencias de trabajo temporal y los servicios de seguridad privada deberían ser excluidos de la directiva, y ser tratados en instrumentos comunitarios separados con el fin de proveerles de normas mínimas a nivel europeo (tales como el proyecto de directiva sobre trabajo temporal). Las modificaciones adoptadas por IMCO someterán el funcionamiento de esos servicios, con excepción de las disposiciones sobre los contratos de empleo y el derecho laboral, a la reglamentación del país de origen.
  • Todos los servicios de interés general, económicos y no económicos, deben ser excluidos del ámbito de la directiva.

Para la CES, la competencia no es un objetivo en sí misma. Sólo es buena si mejora la calidad de vida de los ciudadanos europeos. Por lo tanto los Estados miembrosdeberían poder mantener un nivel elevado de protección para sus trabajadores, los consumidores y el medio ambiente.

La CES mantendrá su campaña para conseguir los cambios necesarios en la Directiva de servicios, para beneficio de todos los trabajadores y ciudadanos europeos.

La CES pide a todos las organizaciones afiliadas que participen en la manifestación que se organizará en Estrasburgo antes de la votación en la sesión plenaria del PE a principios de 2006. La CES de nuevo alerta a los políticos sobre el hecho de que, para obtener el apoyo de los trabajadores y los ciudadanos al proyecto europeo, Europa debe poner fin a la desregulación ciega y debe hacer todo lo posible para conseguir el progreso social.